
´´ LA GRANDEZA DEL DIABLO`` los candelabros sobre la mesa aparecían limpios y pulcros,en el ambiente flotaba un olor a madera de santos y a ese olor agrio que desprenden las velas al quemarse la cera. La luz cenagosa de la mañana entraba por el tragaluz de la pared central de la sacristía, Don Esteban se hallaba sumido en sus oraciones matinales,rezaba de forma casi automática pero en su subconsciente las ideas de su vida,afloraban como maderas sobre el agua,las cuentas del rosario se deslizaban suavemente sobre sus dedos y sus labios canturreaban una oración débilmente,mientras miraba los ojos desolados del crucificado que tenia delante de si,por encima de su cabeza.Cerraba los ojos queriendo olvidar sus pensamientos para poder rezar, pero una y otra vez el sexo venia a turbar su mente. Sentía como su pene se ponía erecto,bajo la sotana y le hacia daño,miraba alrededor para cerciorarse de que nadie le veía,luego alzaba la vista hasta el crucifijo y se santiguaba queriendo apartar aquellas ideas lascivas,pero no lo conseguía,rezaba en voz alta tratando de olvidar unos cuerpos femeninos que se paseaban delante de el ,se llevo las manos a la cara y lloro.Pero las lagrimas se resistian a brotar de sus humedos ojos,aquellos pensamientos se venian repitiendo desde hacia un mes,no sabia como empezo todo aquello,tampoco sabia como arrancarselo de su perfida mente.En esto alguien le golpeo en el hombro,volvio la cabeza y vio a un niño vestido de blanco,con numerosos rizitos rubios que le caian sobre sus ojos. ¡Don Esteban,le espera fuera una señora;quiere confesarse. Al principio creyo que se trataba de un angel,pero al oir su voz sus pensamientos bajaron a tierra firme y con un titubeo exclamo: _¡ya voy,ya voy.Salio de la sacristia apesadumbrado oyendo sus pasos sobre las losas luego se amortiguaron al pisar la alfombra de color ocre, que iba desde el altar hasta las puertas de la iglesia,se paro e hizo una jenuflexion al mismo tiempo que se santiguaba,sonrio levemente al ver a la mujer que venia a purificar su alma,dio unos ``buenos dias`` algo cansados y se introdujo en el confesionario.Al instante ,aquella mujer comenzo a ennumerar sus pecados,el cojio nuevamente el rosario y empezo a rezar por aquella buena mujer. De una forma insospechada en sus ojos claros destelleo una luz interior y suspiro , soñaba con abrazar a una mujer y besar todo su cuerpo,aquella frivolidad de su espiritu le hacia dudar sobre la ardiente religiosidad que tenia los primeros años de sacerdocio,reflexiono sobre lo que acababa de pensar,sobre lo que le indujo a convertirse en cura,ahora que lo meditaba no acertaba a saber lo que fue,¿quizas un amor sobrenatural a Dios?,¿quizas por encontrarse a si mismo?.No lo entendia se veia con desconfianza y no queria quedarse a solas consigo mismo,aquellos pensamientos pueriles empezaban a atemorizarle,sentia vergüenza de su propio cuerpo y se comtemplaba con estupor,con su rostro inexpresivo,receloso e incoherente a la vez.Metio su mano bajo la sotana y comenzo a masturbarse,mientras escuchaba los pecados y desgracias de aquella mujer,con la cabeza erguida,apoyada en la pared de madera del confesionario y con el rostro estirado,lleno de muecas como martirizado y flagelado igual que un santo sacado de un cuadro de miedo. Tubo la impresion de estar haciendo el amor,con una mujer rubia de cara limpia y saludable,de algun modo vio en ella a la virgen Maria,finjio llorar y totalmente encolerizado disimulo su engañadora pureza hasta consumar el acto. El semen golpeo blandamente con un sonido sordo la puerta del confesionario. Despues quedo pensativo,con su mas maximo rigor de desprecio hacia si mismo, analizo lo que habia hecho con un misterioso aspecto meditabundo y se maldijo, aun escuchaba a aquella mujer con sus palabras de plata mortificandole,ayudandole a recordar que era un sacerdote y que habia jurado todos los votos de castidad. Sus ojos parecian arrojar fuego y penso en el mayor castigo que debiera imputarse le; se veia devorado por bandadas de lugubres y negros cuervos,ardiendo eternamente en las llamas del infierno,deverian encerrarle en un subterraneo donde ejercitos de ratas salvajes le comieran las entrañas.Cautelosamente metio su mano en el bolsillo interior de la sotana.La mujer se había callado y esperaba ansiosa la absolución, pensó; que a lo mejor don Esteban no advirtió que ya había terminado y débilmente llamo su atención pronunciando su nombre,pero no hubo respuesta,intento ver a través de las rejillas del confesionario pero todo estaba negro y no llegaba a ver nada ,solo una tremenda y fría oscuridad,se levanto y abrió la puerta del pequeño habitáculo,don Esteban cayo hacia adelante golpeando el suelo con la cabeza, en su mano había una navaja,que utilizaba para pelar la fruta y cortar las velas,la mujer chillo una,dos,tres veces seguidas al ver un profundo corte en su cuello de donde manaba abundante sangre de un intenso color negruzco,se oyeron unos pasos rápidos sobre las losas de la iglesia y al mismo tiempo varios gritos poseídos por una fuerte emoción de miedo.